A comienzos del siglo XX, la familia Santamarina, representada por Ana
Irasusta de Santamarina, esposa del pionero del progreso de nuestra ciudad, Don
Ramón Santamarina, hace donación de la construcción del actual
Hospital Municipal y su hijo el Dr. José Santamarina del terreno. Obra
inaugurada el 25 de Abril de 1909 con la participación de una multitud que
reflejan las imágenes de la época.
Fue la obra hospitalaria más importante de la época en la
provincia de Buenos Aires, por las características arquitectónicas,
calidad de los materiales y su diseño de acuerdo con los principios
recomendados por la ciencia médica en esa época y similar a los
que se construían en Europa. La donación de muebles, instrumentos
de cirugía y demás instalaciones corrieron igualmente a cargo de la
Señora Santamarina y fueron entregados a la municipalidad en noviembre de 1912.
Fue designado Director del mismo el Dr. Ricardo López, estando la administración a
cargo de los señores Eduardo Arana, José Carrau y Francisco Fernández
en representación de la Familia Santamarina y por los señores Juan Caplepont,
Antonio Usandizaga, y Joaquín P. Belauzarán por la Municipalidad.
La administración y economía interna estaba a cargo
de una Superiora y cinco hermanas "Hijas de Nuestra Señora
de la Misericordia" y además los donantes establecieron,
para asegurarse una correcta administración y cuidado de
los recursos que en caso de que se quitara la participación
de las hermanas, la municipalidad se obligaba a devolver el hospital
a los donantes.
"La asistencia médica se prestaba en las cuatro grandes
salas generales y en las habitaciones especiales destinadas a pensionistas
y parturientas"
Prestaba así mismo servicio a los enfermos particulares
en la sala de pensionado, donde podían internarse bajo la
asistencia de cualquiera de los médicos de la localidad".
En años posteriores, se incorporan al hospital los siguientes profesionales:
Dr. Alfredo Vitón (1910) Ferrucio Domeniconi (1912) Rogelio Arecha y Angel A.
Olmos (1913), Ramón Rey (1915), Pedro Maíz (1919), Juan C. Tuculet (1921).
En la segunda decáda del siglo XX, Don Antonio Santamarina, compra en París,
el primer aparato de Rayos X que se instala en el Hospital, equipo que luego de
muchos años de uso, quedó en depósito, hasta que en el año 1939, cuando se
inugura el Dispensario de Vías Respiratorias de la Cruz Roja Argentina, fuera
reparado por Don Américo Sinka y prestara útiles servicios en está institución de salud.
El Hospital Municipal fue sin duda una verdadera escuela, donde cada profesional se
constituía en maestro de su colega. Ha sido una especie de "universidad"
albergando la más importante realidad de esa medicina que tras 50 años
llegó a ser una de las legítimas fuentes de orgullo local, regional y nacional,
por cuanto nuestros médicos han sido llamados a pronunciar conferencias y
dar cursillos desde diversas latitudes, aún desde el exterior.
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